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Artritis Reumatoidea

La Artritis Reumatoidea es una enfermedad inflamatoria crónica autoinmune de causa desconocida que afecta principalmente las articulaciones, aunque puede comprometer otros órganos de nuestro cuerpo, y que si no es tratada a tiempo produce destrucción articular, discapacidad física y alteración de la calidad de vida.

Muchos pacientes la denominan “reuma” y otros la confunden con artrosis. La artrosis es otra enfermedad, y si bien también es crónica, no es propiamente inflamatoria ni autoinmune y suele afectar un número menor de articulaciones.

No es hereditaria en forma absoluta. Sin embargo los familiares de personas  con Artritis Reumatoidea pueden ser más susceptibles a padecerla ya que se han identificado algunos genes que pueden predisponer a la enfermedad.

Afecta más frecuentemente a mujeres que a hombres entre los 20 y 50 años, aunque no es exclusiva de ésta edad y sexo. También hay niños pequeños que padecen artritis.

La Artritis Reumatoidea es una enfermedad que puede producir discapacidad pero  tratada a tiempo y realizando controles periódicos, la calidad y expectativa de vida pueden no alterarse, y usted puede realizar sus actividades personales, familiares/sociales y laborales sin mayores dificultades. Al conocer el diagnóstico no debe asustarse recuerde que cuanto antes se realiza más rápido se actúa sobre la enfermedad y los resultados son mejores. Como toda enfermedad crónica es importante conocerla y aprender a convivir con ella tanto usted como sus seres cercanos. Es necesario informarse y si bien otros pacientes o internet pueden hacerlo, la mejor y más certera información la obtendrá de su reumatólogo.

Síntomas

Los síntomas se van instalando de a poco. Si bien al comienzo compromete  principalmente manos y pies, otras articulaciones como rodillas, tobillos, codos pueden afectarse. La rigidez por la mañana, el dolor y la hinchazón articular dominan el cuadro; algunos presentan además debilidad generalizada, fatiga y con menor frecuencia fiebre. Pueden pasar 2 o 3 horas hasta lograr movilizarse con más soltura. A veces necesitan ayuda de otra persona o de un objeto para incorporarse. A medida que transcurren las horas los síntomas suelen disminuir permitiendo el movimiento, pero retornan nuevamente tras el reposo prolongado. El cuadro es persistente y progresivo.

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Causas

No se sabe al momento cual es la causa de ésta enfermedad, pero se sabe que existe participación del sistema inmune. En nuestro cuerpo este sistema es el encargado de protegernos frente a lo desconocido y/o agresivo, por ello reacciona ante infecciones, traumas, órganos trasplantados entre otros. En los pacientes con Artritis Reumatoidea este sistema está alterado y deja de reconocer nuestros tejidos; en consecuencia produce una respuesta inflamatoria defensora contra algunos de nuestros tejidos y por ello aparece el dolor, la hinchazón y la rigidez en las articulaciones. 

No existe un tratamiento que evite su aparición. Sin embargo estudios recientes han encontrado que el cigarrillo y la inflamación de las encías podrían en ciertas personas despertar esta enfermedad por lo que se aconseja evitar el tabaco y realizar una correcta higiene bucal.    

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Diagnóstico

El diagnóstico se realiza a través del examen clínico del reumatólogo que debe confirmar la presencia de artritis con la ayuda de estudios de sangre y de radiología y/o ecografía. Por ello es importante la consulta inmediata al reumatólogo ante la presencia de dolor, rigidez y/o hinchazón articular para que la enfermedad sea enfrentada a tiempo.

Cuanto antes se realiza el diagnóstico el pronóstico es mejor, ya que el tratamiento se inicia a tiempo y la inflamación y el daño articular pueden detenerse.

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Tratamiento

Todos los pacientes deben recibir por parte del reumatólogo los medicamentos específicos para controlar la enfermedad. No existe un tratamiento que la cure pero si un tratamiento que elimina las molestias porque frena el avance de la enfermedad y evita la aparición de deformaciones y de discapacidad

Una vez que la enfermedad es controlada con el tratamiento suelen sucederse períodos de calma, aunque pueden existir exacerbaciones. Por ser una enfermedad crónica como la presión alta, la diabetes, etc. necesita control y tratamiento por largo tiempo, lográndose mejores resultados cuanto antes se inician y cuando son constantes.  

El tratamiento consiste en:

  • Descanso de las articulaciones: 8 a 10 horas nocturnas y media a 1 hora al mediodía 
  • Kinesiología: ejercicios para mantener el movimiento y la fuerza
  • Tratamiento sintomático que no modifica la enfermedad pero disminuye el dolor y la inflamación: antiinflamatorios y corticoides en bajas dosis. Su efecto es inmediato.
  • Tratamiento específico o modificador de la enfermedad: son  medicamentos que frenan la inflamación y en consecuencia la destrucción articular por lo que deben tomarse cuanto antes y no deben suspenderse ya que la enfermedad avanza. Pueden demorar 2 o 3 meses en hacer efecto. Pueden utilizarse solos o combinados. En los últimos años se han desarrolado nuevos tratamientos que bloquean las sustancias que producen la inflamación. Se denominan tratamientos biológicos. Hay diferentes familias y son muy efectivos en aquellas personas que no han respondido al tratamiento habitual. Estos medicamentos solo pueden ser indicados por el médico reumatólogo que es quien conoce el balance adecuado entre riesgo y beneficio.  

Además es conveniente:

  • Con respecto a la alimentación:

           -Consumir lácteos (leche, yogur, queso firme) 3 veces al día para aportar calcio a la osteoporosis      asociada.

           -Combatir la obesidad porque sobrecarga las articulaciones: evitar carbohidratos simples como azúcar, miel, mermeladas, golosinas y las grasas.

  • Realizar actividad física: natación, bicicleta, caminata. Evitar ejercicios que carguen peso e impacten en las articulaciones como levantar pesas, salto etc. Los masajes ayudan a la relajación muscular.
  • Si existe hinchazón articular debe disminuirse la actividad física porque puede producirse un daño mayor. Se desaconseja el reposo prolongado ya que conduce a atrofia muscular que empeora la situación. Para evitarla deben realizarse ejercicios para mantener la fuerza: tensionar los músculos durante 20 segundos, 10 repeticiones al día.  
        
  • El baño caliente por la mañana disminuye la rigidez muscular, el calor seco como el del secador de pelo relaja. El frío en las articulaciones disminuye la inflamación.
  • Higiene bucal mínimo 2 veces al día con pasta con flúor. Usar hilo dental.
  • No fumar
     
  • Consumo moderado de alcohol porque puede empeorar los efectos secundarios de los  medicamentos.
  • Usar un calzado adecuado de empeine alto y punta ancha que tome el talón, así se evita el roce de las articulaciones. No deben ser sintéticos (cuerina) ni de plástico.
  • Existen elementos que protegen las articulaciones como las férulas, el collar cervical, las plantillas entre otras, que ayudan a disminuir el dolor, la inflamación, y mejoran la función. 

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